u/EconomyBug1524

La primera vez que me porté mal.

Soy un hombre de +40 en una relación ya muy larga. Siempre me porté bien, desde mis noviazgos, tuve etapas de relaciones casuales, pero nunca puse el cuerno, siempre fui claro cuando no quería algo formal -así podía tener libertad.

Después de muchos años de relación el sexo en casa se empezó a volver aburrido, escaso y casi nulo por los últimos años, mi líbido parecía que aumentaba en proporción, aunque probablemente sólo era la carencia de intimidad. Intenté todo en pareja, pero dentro de mi siembre había vivido una ambivalencia moral, siempre tuve la fantasía de tener una aventura, conforme pasaba el tiempo, era más difícil, porque oportunidades siempre hubo y muchas ocasiones que al saberme casado en los medios en los que me relaciono, me hacía objeto de provocaciones, (lo prohibido siempre llama -y estar en forma siempre ayudó-).

Uno de mis mejores amigos, que es una bala, siempre respetó mi forma de pensar, pero cuando salíamos era muy común que me dijera "eres un pndjo we" cuando notaba un coqueteo. Algunas veces ni me preguntaba y llegaba con chicas y pues yo platicaba normal, era su wingman incondicional para que pudiera tener entrada con alguna chica sin que la amiga se pusiera a la defensiva o no le dieran entrada porque iba solo. Pero en esas pláticas yo siempre metía que era casado en cuanto podía. Hasta que un día conocí una chica en sus 20's que era un sueño para mi, hermosa, de mirada tímida pero con una combinación de personalidad que me decía que no lo era tanto; culta, divertida, un poco reservada, pero con un dejo de libertad y rebeldía que me intrigaba. Desde que llegó mi amigo y me dijo, "vente we, tira paro" y la vi sentada al lado del nuevo objetivo de mi amigo, sentí mariposas en el estómago, como si fuera un adolescente que ve a su crush del otro lado de la banqueta sin saber que hacer. Por primera vez en años! no tuve intención alguna en decir que era casado, esa ambivalencia moral que siempre había vivido en mí, por ese momento se había esfumado. Se juntó la pólvora con el fuego, la necesidad con la oportunidad. Ella, durante la noche me tiró un par de coqueteos muy sutiles como "ni pereces de 40+" hasta que con el calor de las copas se dio valor y subió de tono dirigiendo la plática hasta llegar al: "pues yo si me daba un daddy si se diera", yo regresaba los piropos con bromas y me dejaba elogiar; descubrí el hambre que tenía por validación, como extrañaba sentirme deseado y no rechazado, hacía meses que alguien no me decía cosas así, que no me notaba...

Mi amigo ya se estaba besando con la chica en la barra cuando llegó el final de la noche y la hora de partir, la chica con la que estaba yo, parecía no quererse ir pero tenía hora de llegada, así que le ayudé a separar al ligue recién formado y las subí en su Uber. Me quedé con la sensación del cuento de la cenicienta, habiendo querido tener más tiempo, pero el auto gris con el chofer de oficio se llevó esa fantasía momentánea.

La noche terminó, no sin haber recibido otro "eres un pndjo amigo, pero te lo respeto, jaja!"

Mi amigo me comentó que volvió a salir con la chica del bar, pero perdimos conexión un tiempo porque cada quién tiene su vida, sus compromisos.

Pasaron un par de meses y recibí una llamada de mi amigo. Me actualizó muy rápidamente y me dijo que nos viéramos, que el iba con su date pero que nos viéramos antes y luego ella se integraba a la salida porque ya era algo menos casual (si, era la misma chica). Ya en el bar, hablamos y nos cagamos de la risa como siempre, de cualquier tontería, hasta que a lo lejos el saludó a su date, que venía con la misma amiga. Diez segundos antes de que llegaran a la mesa el me soltó la bomba: wey, ella ya sabe que tienes una relación y quiso venir. Mdrs!!! Otra vez esa sensación de adolescente primerizo en una cita doble de la que nunca me enteré. Pero honestamente no había dejado de pensar en ella, en lo suave que se veía su blanca piel, esos hoyuelos que no podía dejar de mirar cada que sonreía y me provocaban bromear más para ver casi en cámara lenta esa encantadora sonrisa, esa figura esbelta y delicada que sólo era interrumpida por las sutiles curvas de sus caderas y esos hermosos senos que parecían haber sido esculpidos a mano.

-¡Hola desaparecido!- Me dijo para abrir la noche. -Aquí tu amigo me dijo que andabas muy ocupado y por eso no te habíamos visto-. Yo, sólo quería desaparecer. Pero al final, viejo lobo de mar; controlé el nervio adolescente y le contesté con una broma que le quitó la tensión al ambiente.

Conversamos y nos reímos por un rato, hasta que ya no pude más, sabía que no lo tenía que hacer, pero todo mi cuerpo me hizo casi vomitarlo: -eres la sorpresa de la noche, bueno del mes, había estado pensando en ti- le dije mientras la miraba fijamente, casi como si quisiera demostrarle que esperaba esa reacción de ella. Ella, se sonrojó un poco y escondió la cara en su cabello mientras lo ponía detrás de su oreja. Después de un segundo regresó la mirada hacía mi, haciendo una mueca casi infantil que me desarmó por completo. Como si yo fuera ajeno a mi mismo, lo único en lo que podía pensar era en las ganas que tenía de besarla, ya ni siquiera pensaba que no debería hacerlo. Ella no aguantó mi mirada, regresando su mirada a su coctail, mientras bajaba las gotas condensadas con su mano completa -hay pues ya, chinge su mdr- dijo mientras me tomó de la cara y se lanzó sobre mi dándome un beso que me hizo sentir como eso que llaman una experiencia extra corporal, como si no estuviera ahí, pero si, estaba, y cada célula de mi cuerpo lo gritaba. Mi cuerpo reaccionaba como si fuera otra persona, mis sentidos se asilaron y sentí como si nu hubiera nada más, la música ya no estaba en mis oídos, sólo estaba el sonido de su respiración, mi olfato se llenó de su perfume, que me embriagaba con ese olor único que despedía al combinarse con el fresco aroma vainilla de su cabello, la suavidad de sus labios que me dejaban un sabor, mezclado entre menta y alcohol fino, todo eso era como la droga de un adicto en recuperación, su respiración se fue de cero a cien mientras los besos se intensifican, ella subió su pierna sobre la mía sin que nadie lo notara (por el tamaño del taburete), su mano se dirigió a mis brazos y los apretó casi con desesperación mientras yo recorría la piel de su pierna tan lentamente como si quisiera que ese recorrido durara para siempre, sus pechos perfectos y firmes se adhirieron al mío dejándome sentir como se inflaba su tórax cada que suspiraba cuando tomábamos aire para decir algo por aquí y por allá -sabes delicioso-, -me encanta como besas-.

Después de unos minutos de estar totalmente abstraído por el momento. Voltee a buscar a mi amigo (que no encontraba por ningún lado). En la pantalla de mi celular vi el previo de un mensaje corto que decía: "nos mudamos de lugar, estás por tu cuenta." Ella lo vio "sin querer"; me soltó una mirada pícara y sonrió...

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u/EconomyBug1524 — 5 hours ago